|
VEN, REGRESA
A la sombra de encinas y de pinos
dormito la canícula sin fin,
las cigarras me gritan que te has ido,
que ya no estás aquí.
Y el calor que mis huesos reblandece,
y el agua de la fuente al aflorar
me hacen rememorar... ayeres... siempres...
sin orto ni final.
Ven,
regresa,
resucita
en mi sopor la chispa del ayer,
titilando en mi noche, queda y negra,
que quiere amanecer.
Pídeme que despierte
y me despierto,
pídeme que te cante
y cantaré
con una voz
prestada por el viento,
prestada por la lluvia,
latido que en mi sien retumba inquieto
recorriendo los cauces de mi ser.
Pero al igual que claman las cigarras,
vibrando en cada poro de mi piel,
volcando por mis venas cataratas,
me has de volver a ver.
Y al florecer mis ojos en tu tallo,
y al rebrotar raíces del ayer,
todos darán razón de mi pecado
mortal
haberte amado
sin tasa y sin final.
|