|
Suena una campana y mi recuerdo
se pierde a lo lejos, me parece
escuchar las campanas de mi
pueblo en los maravillosos e
inconscientes años de mi niñez.
|
|
Cuando vine al mundo
la grave campana
dióme su acogida,
sonido profundo
que cada mañana
cantaba a la vida.
Dióme con sus notas,
al partir de casa,
cordial despedida,
quiero que en mi muerte,
la grave campana
llore mi partida.
Quiero que me llame
con su voz de bronce,
profunda, infinita,
cuando mis cenizas
vuelen por el aire
lejos de la vista.
|